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TIN TAN, ícono de rebeldía

Cartel de la película documental Tin Tan de Francesco Taboada y Aldo Tabone

Por Francesco Taboada Tabone

Cuando a finales de los ochenta el grupo de rock contestatario La Maldita Vecindad retoma la figura de Tin Tan como bandera, a nosotros los muy jóvenes nos pareció una reivindicación natural que se apegaba a nuestra forma de entender el mundo. El mismo Carlos Monsivais aplaudió el renacimiento de este comediante mexicano de finales de los cuarenta y década del cincuenta como una poderosa forma de resumen de los movimientos pachuco, chicano, cholo y barrial.

Desde 1968, México ha vivido una era de crisis política, económica y social. Las generaciones que nacimos en esa crisis hemos perdido el sentido de respeto a las instituciones y hemos adquirido valores morales que en nuestra historia sólo detentan los rebeldes. En la tradición hereditaria de héroes culturales que van sumando a su haber hechos libertarios que caracterizan a sus antecesores, Tin Tan surge como una figura que trasciende su tiempo histórico-lineal para colocarse en la perspectiva de espacio-tiempo perteneciente a la cosmovisión mesoamericana; y es que Germán Valdés había interpretado a personajes en franca rebeldía contra el sistema impuesto. En su primer largometraje, El Hijo Desobediente, le da vida a un chaval que se rebela en contra de su padre porque éste no le permite que ande “haciendo gorgoritos ante el público… ser una chachalaca de cabaret”, por el contrario, quiere que herede el gusto por el trabajo de producción agrícola y la actividad económica derivada. En Calabacitas Tiernas, Germán es un vagabundo que se burla de la burguesía capitalina engañándola al tomar el papel de un gran empresario del mundo del espectáculo; en El Rey del Barrio su personaje enfrenta a la mafia haciéndose pasar por un capo de grandes vuelos deshaciendo el mito de poder que envuelve al crimen organizado; en La Marca del Zorrillo pone en jaque a la autoridad en las figuras del gobernador y el jefe de la policía acudiendo a la sabiduría tradicional que le da las virtudes del nahualismo al convertirlo en zorrillo; El Revoltoso es un vago de barrio que escala en el sistema de clases sociales para quedarse con la mujer más codiciada de la alta burguesía y después regresar a su origen humilde; El Ceniciento es una denuncia frontal a la condición colonial del indígena mexicano; Las Locuras de Tin Tan es un filme que cuestiona al sistema médico institucional; El Sultán descalzo enfrenta los estereotipos que la sociedad ha creado del hombre exitoso y Tin Tan los destruye creando un hombre normal con sueños y anhelos que no se vende a las convenciones sociales. Toda esta amalgama de personajes en eterna lucha contra la imposición hicieron de Tin Tan uno de los personajes más queridos del pueblo de México.

Fue bajo la perspectiva de ahondar más en su carácter como ser humano, más que como ícono social, que decidimos Aldo Tabone y yo realizar una investigación que derivó en el largometraje documental que titulamos Tin Tan. Para esta película visionamos casi los 104 filmes de Germán y nos dimos a la tarea de entrevistar a quienes lo habían conocido. Para Gaspar Henaine “Capulina” fue una persona a quien nunca se le subió el éxito. Yolanda Montez “Tongolele” lo describe como un eterno improvisador que ponía en alerta constante al sistema de producción al hacer uso de la cannabis en las filmaciones o meterse sin previo aviso en un número de baile y darle un beso a la rumbera, escena clásica que aparece en El Rey del Barrio y en Tin Tan. Ana Luisa Pelufo lo recuerda como un niño chiquito que junto con su hermano Manuel “Loco” Valdés disfrutaba de la filmación sin jamás tomársela en serio. Para Fanny Kauffman “Vitola” fue el hombre que la “enseñó a amar… amar a su trabajo”, a disfrutar cada momento de la vida. Silvia Pinal le rinde tributo como un auténtico besucón, de los pocos actores que sí sabían besar y daba el beso como se debe, “besaba muy rico” dice su compañera en los filmes Me traes de un Ala y La Marca del Zorrillo. El escritor Fritz Glockner lo cataloga como el actor que a más mujeres ha besado en pantalla. Zamorita lo recuerda como un gran benefactor; Margarito, el artista más pequeño del mundo que compartió pequeños créditos con Tin Tan en El Maricachi Desconocido y La Odalisca número 13, lo describe como un auténtico actor “como los que ya no hay”. Para su hermano Manuel “Don Germán” como él lo llama con respeto ha sido el más grande actor cómico de todos los tiempos y un hermano inolvidable que ayudó a todos los que querían iniciar una vida en la industria cinematográfica. El “Hermosura” un afromestizo que trabaja en la playa de Tlacopanocha en el puerto de Acapulco y que fue adoptado por Tin Tan siendo niño, confirma que Germán Valdés repartía sus billetes “pachucos” a todo áquel que tuviera una necesidad, un hombre solidario.

El anecdotario recogido en el documental confirma la hipótesis, Germán Valdés era un hombre comprometido con sus semejantes y consciente de su responsabilidad social. Fue un rebelde tanto en la pantalla como fuera de ella y en eso radica su éxito, en la congruencia. Es por eso que trasciende su tiempo histórico y nos sigue entusiasmando con toda la frescura que su personaje sigue transmitiendo. Tin Tan se ha convertido a través del tiempo en el ejemplo de un ser humano en eterna lucha, es decir en el modelo de mexicano.

Con el objeto de rendir homenaje a su figura el largometraje TIN TAN de Francesco Taboada y Aldo Tabone se presenta este sábado 1 de septiembre en el Teatro Ocampo a las 19 hrs. en un evento lleno de pachucos y rumberas cuyo maestro de ceremonias será nada menos que Roco Pachukote. ¡Inolvidable!

Aldo Tabone, Roco Pachukote, Mamboska y Francesco Taboada

La Batalla por la exhibición de Cine Mexicano en Morelos

Por Francesco Taboada Tabone*

Este artículo se publicó en el editorial de El Sol de Cuernavaca el miércoles 22 de agosto de 2012

Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos y Canadá, la exhibición de cine mexicano y latinoamericano se vino abajo en nuestro país. Comenzó la era de un cine construido de forma artesanal que se enfrenta organizado en movimientos de franca rebeldía al sistema establecido. Lejos de concebir al cine como una industria cultural donde los valores mexicanos del multilingüismo y el pluralismo cultural deben ser promovidos, la exhibición en México se ha transformado en una ventana de adoctrinamiento de la cultura estadounidense donde la práctica del consumo y su difusión es el objetivo principal.
Recordemos, por voces de nuestros padres y abuelos, la dinámica cultural que la exhibición ofrecía a las audiencias del continente. En Sudamérica los charros cantores eran venerados como miembros de un panteón cultural compartido. Aquí, figuras de la talla de Libertad Lamarque o el Che Reyes propiciaban un acercamiento con la otra potencia cinematográfica, Argentina. El cine mexicano también sirvió para catapultar expresiones musicales que le dieron la vuelta al mundo y que venían del Caribe; aquí se hizo famoso el mambo de Pérez Prado, Ninón Sevilla y Amalia Hernández difundieron el llamado cine de rumberas que estrechó lazos con Cuba y nuestra propia cultura afromestiza, hoy por cierto negada en el cine nacional. El mismo Germán Valdés Tin Tan sirvió de puente con la cultura chicana y también fue un promotor del legado afromestizo de nuestro continente. El cine sirvió como elemento de re-conocimiento entre los pueblos de América. Desde principios de los años ochenta comenzó una apropiación de los espacios de difusión de cine hegemónico estadounidense que poco a poco fue llevando al espectador a una apreciación muy limitada del arte cinematográfico. La estocada final la dio Salinas de Gortari al incluir a la industria cinematográfica en el Tratado de Libre Comercio.

Yo comencé a rodar mis primeras películas en un ambiente hostil que veía con recelo la producción mexicana y sobre todo documental. Este género estaba en los medios sólo como un elemento para rellenar horarios matutinos de los canales de televisión gubernamentales y los temas eran casi siempre sobre el comportamiento de las especies animales. Encontrar cine documental mexicano de Nicolás Echeverría o producido por el Instituto Nacional Indigenista era imposible. Casi a escondidas logré filmar Los Últimos Zapatistas. En 1999, cuando el largometraje estaba ya terminado acudí a distintas instancias para conseguir proyectarlo. En el Cine Morelos de plano me dijeron que no. En el Museo Cuauhnáhuac me pidieron una copia para visionarla y darle el “visto bueno”. Tuve que esperar a que el candidato de oposición en el estado obtuviera el triunfo en las elecciones deshaciéndose en ese momento del PRI, para que me dieran el permiso de estrenar mi obra. Fue el Palacio de Cortés el que finalmente lo permitió, aunque no se nos autorizó ofrecer “pulque de honor”, en áquel momento se nos dijo que sólo vino. A la presentación asistieron el gabinete del gobernador electo y los veteranos zapatistas, además de varios luchadores sociales del estado. El éxito fue sorprendente, aún así nunca conseguí que Los Últimos Zapatistas se exhibiera comercialmente en mi país. La oportunidad llegó cuando el presidente de Venezuela Hugo Chávez vio la película y me invitó a Caracas para hacerme él mismo una entrevista en su popular programa Aló Presidente. Los Últimos Zapatistas fue exhibida en Venezuela en la red de exhibición cinematográfica montada por el propio gobierno y exhibida continentalmente a través de la cadena Telesur.

En nuestro país el propio gobierno ha sido el causante de desamparar la exhibición de cine mexicano. Los monopolios de la exhibición inclusive se han burlado de las leyes aprobadas por el Congreso como sucedió con el “peso en taquilla”. Las salas de exhibición están repletas de películas estadounidenses que nos han privado de relacionarnos con el cine latinoamericano, europeo, asiático, africano, con el cine documental, de autor e indígena. Los espacios para difundir el cine que hacemos de forma guerrillera se han ganado en batallas intelectuales y burpocráticas. Los documentalistas en los últimos doce años hemos logrado abrir espacios distintos. Yo mismo llevaba Los Últimos Zapatistas y mis otras películas a los pueblos de Morelos proyectándolas en las paredes de las iglesias, en sábanas espontaneas en las calles parcialmente cerradas, en pantallas de lona con propaganda electoral al reverso, en escuelas normales y rurales. En esta forma hemos logrado conformar nuevos públicos con sindicatos, pueblos indígenas, movimientos sociales. Este trabajo ha seguido su curso y en Morelos los resultados son esperanzadores. Está el Colectivo Movimiento que refuerza el sentido de identidad en comunidades marginales y especialmente en el mercado Adolfo López Mateos; el Cine Kiubs con sus sedes en el parque Acapatzingo, en el centro cultural Sieteyocho y en sus sedes internacionales en Barcelona y Budapest; la Carreta Cine Móvil impulsada por el Cine Morelos que lleva películas a los municipios; otros cineclubes como el de La Morada, La Maga, la Casa de la Ciencia y el Palacio de Cortés. Destaca la organización del gremio en el estado que promueve la Asociación de Cineastas de Morelos; los festivales Cinema Planeta y el Festival de la Memoria que se lleva a cabo precisamente esta semana en distintos sitios del centro de Cuernavaca. Vale la pena destacar que este último festival promueve la relación recíproca entre el cine documental latinoamericano y que por su convicción y compromiso social ha debido enfrentarse a la ignominia gubernamental cuya estrechez no valora el esfuerzo para contribuir a una sociedad multicultural. En esta edición el festival de la Memoria rinde homenaje a Nicolás Echeverría, uno de los grandes guerrilleros del cine documental mexicano.
La hegemonía propagada por los exhibidores y apoyada por el gobierno ha provocado que los cineastas nos organicemos y defendamos nuestro patrimonio como se está haciendo con el Cine Morelos que se encontraba en peligro de transformarse en un espacio no dedicado al cine y que recibió veinte millones de pesos para una remodelación deficiente que pone en un serio problema a la Secretaría de obras públicas encargada de realizar la remodelación.
Para concluir el ejemplo de Sudamérica es claro. En Brasil, la ley establece una cuota generosa para la exhibición del cine nacional. En Venezuela, el gobierno chavista ha creado una cadena de exhibición de cine documental, latinoamericano e indígena. En México la exhibición sigue en manos de un puñado de empresarios que sólo atienden el llamado de las distribuidoras estadounidenses y que siguen marginando la difusión del cine nacional.

El Festival de la memoria se lleva a cabo del 17 al 26 de agosto en Cuernavaca. La Mesa redonda sobre la obra de Nicolás Echeverría es el Miércoles 22 de agosto, 12h en el antiguo cuartel de Zapata-Hotel Moctezuma, calle Matamoros No. 20, col. Centro. Participan:
Ricardo Pérez-Montfort,
Antonio Zirión
y Francesco Taboada.

*Francesco Taboada, cineasta morelense autor de los largometrajes documentales Los Últimos Zapatistas, 13 Pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra y Tin Tan. www.francescotaboada.com

Cultura viva y cultura de élite

Por Francesco Taboada Tabone

Este artículo apareció el 15 de agosto en El Sol de Cuernavaca

El origen de la cultura en el territorio que hoy corresoponde al estado de Morelos fue generada por los pueblos indígenas que actualmente son parte de nuestra sociedad. Durante siglos, primero bajo el marco de un mismo proyecto civilizatorio y posteriormente bajo un contexto de opresión colonial y después liberal, se formó en las comunidades un cúmulo de conocimientos que permitieron una reproducción cultural dinámica y vanguardista que hemos heredado. Fue aquí, en tiempos de la Revolución, donde se creó el corrido suriano que dio vida el instrumento conocido como bajo quinto. También aquí se montaron las grandes obras de teatro campesino como la Loa a Agustín Lorenzo, el Reto del Tepozteco y Los Doce Pares de Francia. Es en Morelos donde se genera el gran testimonio de las guerras libertarias en la memoria oral de sus luchadores. La historia contada de boca a boca fue determinante para transmitir no sólo hechos sobresalientes o anécdotas familiares sino sistemas de preservación de la cultura y de transmisión del conocimiento inherentes a los pueblos que no siempre corresponden a los cánones de comprensión de las sociedades semiescolarizadas y mediatizadas en las que vivimos. Recuerdo que cuando entrevisté a don Chon, Concepción Amazende Choca, en Tepalcingo, me contaba: “…vendía frutas porque mi tata me mandaba… así de frutero me metía entre los soldados para escuchar lo que decían y luego, pos contárselo a mi tata… fue por ahí que alcancé a ver a ese que decían emperador, Masimiliano ¿verdá?” A don Chon lo entrevisté en 1998, tenía cien años y su edad no le permitía haber sido testigo de la guerra en contra de los franceses. En ese momento creí espontáneamente que don Chon confundía al imperio con la Revolución. Días después, entrevistando a más veteranos, descubrí que don Chon, como otros, lo que hacía era contar su pequeña historia en primera persona tal y como su abuelo se la había transmitido, es decir, no pretendía haber estado en el tiempo del segundo imperio sino simplemente respetar una metodología de preservación del relato.
Para los pueblos indígenas cada elemento que forma parte de su comunidad es parte de su cultura: las bodas, las fiestas patronales, los rezos, el levantamiento de cruz, la sanación de un enfermo, el pedimento a los aires, la recolección de ranas y renacuajos antes de las lluvias y la de chapulines antes de la cosecha, la zafra, las marchas, las asambleas, contar una historia o representar el mito de la creación. Para los pueblos la cultura se genera en lo cotidiano, en el diario vivir. No es necesario entrar a un recinto a una hora determinada para “ver” cultura. Ésta se construye entre todos, en comunidad y es lo que la hace eminentemente participativa.

Hoy muchas de las proezas culturales de nuestro Morelos se han ido perdiendo debido al franco desprecio que algunos sectores de nuestra sociedad encumbrados en la toma de decisiones han demostrado por la cultura indígena. Desde mediados del siglo pasado se ha iniciado un proceso de extinción de la lengua náhuatl en nuestro territorio. En gran medida gracias a los vanos esfuerzos de la Secretaría de Educación Pública por efectivamente instaurar una justa educación bilingüe en las escuelas rurales. La brecha entre la cosmovisión indígena y la sociedad urbana es cada vez más grande, pues no existe en la toma de decisiones la idea de multiculturalidad y de manera unidireccional se ejecuta una política de imposición de una cultura dominante contraviniendo así a los tratados internacionales que México ha firmado en reiteradas ocasiones y al desarrollo global del planeta en el que la autonomía y la autodeterminación de los pueblos son elementos que hacen a las naciones engrandecerse y evolucionar. Con la línea de imponer y no de proponer una política cultural, los presupuestos para los creadores indígenas han sido limitados comparados a los que se generan para la ciudad capital. Ésto, aunado al desinterés y a la emigración hacia el norte de varios guardianes culturales de los pueblos en los últimos diez años, ha provocado pérdidas en nuestro patrimonio cultural: se ha dejado de representar los Doce Pares de Francia y la Loa; el bajo quinto, instrumento legendario con el que Marciano Silva compuso los corridos más apasionados sobre la gesta zapatista, ya casi no tiene ejecutantes y es muy difícil escucharlo; la lengua madre cada vez se oye menos en Hueyapan, Tetelcingo, Xoxocotla y Santa Catarina, sólo Cuentepec promueve con orgullo el uso de la misma; pocos niños y jóvenes de Jojutla, Cuautla, Temixco, Emiliano Zapata, Jiutepec y Cuernavaca conocen la “cultura viva” de los pueblos. La cultura impuesta también ha creado la percepción de que es necesario ser parte de una élite para “entenderla”, aislando así la participación decidida de los integrantes de la sociedad que son invitados como simples observadores al hecho o evento cultural y no como generadores de cultura.
La nueva administración debe voltear hacia las manifestaciones culturales de los pueblos que son pilar fundacional de la sociedad a la que pertenecemos. La política cultural en Morelos debe generarse de adentro hacia fuera y no al contrario. La nahuatlización debe ser uno de los ejes que permitan la integración de los ciudadanos a una visión local que encuentra su originalidad en lo global. No debemos repetir esquemas sino crear estructuras basados en nuestras sólidas raíces culturales. La nueva autoridad cultural debe forzosamente implementar una dirección de cultura nahua y nahuatlatos deben ser parte del consejo de cultura. Sólo así comenzaremos a dar los primeros pasos para una reconciliación cultural en nuestro estado y comenzar a saldar una deuda histórica que nos permita disfrutar de forma participativa de nuestra propia herencia.

*Francesco Taboada Tabone cursó la maestría en Estudios Mesoamericanos en la UNAM y es autor de los largometrajes 13 Pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra, Los Últimos zapatistas y Tin Tan. www.francescotaboada.com

Francesco Taboada abre espacio en India para el documental mexicano

Por Verenice Urieta
México, 28 Jun. (Notimex).- Presentar por primera vez documentales mexicanos en la India, un país que alberga la industria cinematográfica más grande del mundo, fue un gran reto para el cineasta mexicano Francesco Taboada y la fotógrafa brasileña Fernanda Robinson durante su gira por ese país pluricultural.
Con su participación en el Festival Internacional de Cine «Vibgyor» en Thrissur, Kerala; el de Cine Independiente de Varanasi, y la Fiesta de Sarhul, así como el estreno de su documental «Tin tan», en Nueva Delhi, Taboada se ha convertido en el primer cineasta mexicano en presentar su trabajo documental en esas latitudes.
«Somos pioneros en abrir un espacio para el cine documental mexicano en un país tan importante y cinéfilo como lo es La India (…) hemos abierto las puertas del otro lado del mundo. Muchos de los creadores piensan que el único espacio de visibilidad es Estados Unidos, pero en India hay millones de posibles espectadores», destacó Taboada en entrevista con Notimex.
El documentalista dijo estar orgulloso de representar a su país, México, en el contiene asiático, labor que desempeñó dignamente.
«El público se dio cuenta de la sinceridad con la que estamos tratando los temas de actualidad y con el respeto que le tenemos a nuestra historia a través del cine documental, y eso es hace que nuestro país sea visto con respeto», comentó.
Documentales políticos, de reivindicación histórica, de defensa de los derechos humanos, e incuso una recopilación del Cine de Oro Mexicano, son ejemplo del trabajo multifacético que ha realizado Taboada a lo largo de su carrera, característica que, aseguró, fue una ventaja en esta gira, ya que «siempre hubo un espacio para cada una de nuestras películas».
El cineasta destacó que el público de los pueblos indígenas que visitaron al Este de Calcuta, tuvo una identificación con el documental «Trece Pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra», que representa la lucha de los pueblos de Morelos por recuperar el control de los recursos naturales, problemática que también enfrentan ellos.
Los espectadores del Sur de India, señaló, tuvieron la oportunidad de conocer un poco de la historia de México en «Los últimos zapatistas. Héroes olvidados», mientras que las audiencias más urbanas de Nueva Delhi, se sorprendieron al conocer a Germán Valdés, en el documental «Tin tan».
Del reto que representó presentar por primera vez sus documentales en un país tan diferente como lo es India, el cineasta dijo que fue complejo adaptarse al multilingüismo y enfrentarse a un público nuevo y conocedor, sin embargo, se mostró satisfecho con los resultados, pues, aseguró, «el público disfrutó de nuestro trabajo».
Para Taboada, el cine documental mexicano ha crecido de manera notable en la última década, «dio un salto agigantado, en algunas ocasiones, supera la calidad del cine comercial y se ha convertido en un género que las audiencias están pidiendo y nos ha abierto las puertas a los cineastas mexicanas en muchas partes del mundo», labor que pretende seguir realizando.
Por su parte, la fotógrafa y ejecutante de trompeta maya «Hom pax», Fernanda Robinson, quien acompañó al documentalista en su travesía por la India, realizó diversas presentaciones y montó una exhibición de fotografía sobre el maguey, planta representativa de la cultura mexicana.
Señaló que el público indio disfrutó y respondió favorablemente a sus conciertos; «comenzaba a tocar y la gente se acercaba, ellos se unían tocando sus instrumentos, hicimos una improvisación de la que salieron muchas fusiones».
Robinson compartió que tanto el cineasta como ella disfrutaron ser testigos de cómo se desarrolla una cultura tradicionalista, la pasión que tienen por la espiritualidad y los espacios sagrados, «hay un cambio en nosotros, hemos aprendido a ser más tolerantes y a tener más compromiso con nuestra propia cultura, vimos lo importante que es ser nosotros mismos», aseveró.
Finalmente, Taboada reveló que en los próximos meses presentarán «Maguey», que trabaja en su primera película de ficción que estará ambientada en la época de la Revolución Mexicana, y que planea realizar otro proyecto documental con un creador indio y un marroquí, con el que busca fusionar la visión de un cineasta de cada Continente.
Mientras que Fernanda Robinson realizará una exposición con el material fotográfico que capturó en India, el cual le gustaría usar además para la publicación de un libro.
NTX/VLU/MCV

Continúa el cineasta mexicano Francesco Taboada su gira por India

Fuente: NOTIMEX

Una retrospectiva, integrada por los documentales “13 Pueblos en Defensa del agua, el aire y la tierra” (2008) y “Los Últimos Zapatistas” (2000), de Francesco Taboada, serán proyectados del 22 al 27 de marzo en las ciudades Ranchi y Jharkhand; así como en algunas comunidades indígenas de esta región. Dichas proyecciones, organizadas por el colectivo Akhra a través del documentalista indio y activista del movimiento de los pueblos indígenas en contra del desarrollo destructivo, Megnath, forman parte de una gira internacional en India del joven cineasta, la cual inició el mes pasado, durante el “Festival Internacional de Cine Vibgyor”. De acuerdo con Francesco Taboada, quien se ha dedicado a la investigación y al rescate de la tradición oral, las presentaciones de su obra continuarán en abril en las ciudades de Chennai, Calcuta, Mumbai y Nueva Delhi, gracias al apoyo de la Embajada de México en India. Respecto a su presentación en el “Festival Internacional de Cine Vibgyor”, realizado del 22 al 26 de febrero de 2012, indicó que se proyectó, en distintos foros, el largometraje “13 Pueblos en Defensa del agua, el aire y la tierra” (2008), el cual ha sido merecedor de 12 premios internacionales. Sobre la trama vale mencionar que relata la lucha de los pueblos indígenas del estado de Morelos por conservar sus recursos naturales. Asimismo se presentaron los cortometrajes de ficción “Vámonos a la Revolución” (2009) y “El Mensajero” (2011), ambos basados en testimonios de veteranos sobre la Revolución Mexicana recopilados por Taboada de 1998 a 2007 y se proyectó el largometraje documental “Maguey” (2012), que aún no se ha estrenado en México. “Nuestras películas fueron proyectadas con subtítulos en ingles. “Maguey”, hablada en idioma nahnu del pueblo otomí de México, fue traduciéndose verbalmente al Malayalam, mientras yo explicaba muy brevemente en inglés los diálogos”, comentó el creador. Satisfecho por los logros obtenidos, Taboada aseguró que “el poder compartir el cine mexicano con públicos que se encuentran del otro lado de México y recibir una respuesta tan entusiasta, es una experiencia muy reconfortante”. Autor de al menos 10 filmografías, entre largometrajes y cortometrajes, Francesco Taboada, es licenciado en Ciencias de la Comunicación y cursa la maestría en Estudios Mesoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido profesor de historia de México y de realización documental; además ha impartido diversas conferencias de historia, medio ambiente, democracia participativa, cinematografía, indoamericanismo y Revolución Mexicana en universidades y congresos. Su activismo al lado de organizaciones sociales ha estado enfocado a favor de los derechos de los pueblos indígenas y la conservación del medio ambiente. Asimismo su obra fílmica forma parte de los libros «La Luz y la guerra, el cine de la Revolución mexicana», de Fernando Fabio Sánchez y Gerardo García Muñoz, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Filmoteca de UNAM, 50 años» de Rafael Aviña.

Estreno del largometraje Tin Tan en Nueva Delhi

Tin Tan
Mexico, Biographical Documentary, 2010
90 min, Color
Spanish with English subtitles Directed by Francesco Taboada Tabone
Written and Edited by Aldo Jimenez.
The Mexican documentary will be screened in the presence of the director,
who will introduce the film and interact with the audience.

Thursday, May 17, 7pm
Gulmohar Hall, Habitat Centre
Lodhi Road, New Delhi

Invita el departamento de cultura de la Embajada de Mexico en India.

Continúa el cineasta mexicano Francesco Taboada su gira por India

NOTIMEX. Una retrospectiva, integrada por los documentales “13 Pueblos en Defensa del agua, el aire y la tierra” (2008) y “Los Últimos Zapatistas” (2000), de Francesco Taboada, serán proyectados del 22 al 27 de marzo en las ciudades Ranchi y Jharkhand; así como en algunas comunidades indígenas de esta región. Dichas proyecciones, organizadas por el colectivo Akhra a través del documentalista indio y activista del movimiento de los pueblos indígenas en contra del desarrollo destructivo, Megnath, forman parte de una gira internacional en India del joven cineasta, la cual inició el mes pasado, durante el “Festival Internacional de Cine Vibgyor”. De acuerdo con Francesco Taboada, quien se ha dedicado a la investigación y al rescate de la tradición oral, las presentaciones de su obra continuarán en abril en las ciudades de Chennai, Calcuta, Mumbai y Nueva Delhi, gracias al apoyo de la Embajada de México en India. Respecto a su presentación en el “Festival Internacional de Cine Vibgyor”, realizado del 22 al 26 de febrero de 2012, indicó que se proyectó, en distintos foros, el largometraje “13 Pueblos en Defensa del agua, el aire y la tierra” (2008), el cual ha sido merecedor de 12 premios internacionales. Sobre la trama vale mencionar que relata la lucha de los pueblos indígenas del estado de Morelos por conservar sus recursos naturales. Asimismo se presentaron los cortometrajes de ficción “Vámonos a la Revolución” (2009) y “El Mensajero” (2011), ambos basados en testimonios de veteranos sobre la Revolución Mexicana recopilados por Taboada de 1998 a 2007 y se proyectó el largometraje documental “Maguey” (2012), que aún no se ha estrenado en México. “Nuestras películas fueron proyectadas con subtítulos en ingles. “Maguey”, hablada en idioma nahnu del pueblo otomí de México, fue traduciéndose verbalmente al Malayalam, mientras yo explicaba muy brevemente en inglés los diálogos”, comentó el creador. Satisfecho por los logros obtenidos, Taboada aseguró que “el poder compartir el cine mexicano con públicos que se encuentran del otro lado de México y recibir una respuesta tan entusiasta, es una experiencia muy reconfortante”. Autor de al menos 10 filmografías, entre largometrajes y cortometrajes, Francesco Taboada, es licenciado en Ciencias de la Comunicación y cursa la maestría en Estudios Mesoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido profesor de historia de México y de realización documental; además ha impartido diversas conferencias de historia, medio ambiente, democracia participativa, cinematografía, indoamericanismo y Revolución Mexicana en universidades y congresos. Su activismo al lado de organizaciones sociales ha estado enfocado a favor de los derechos de los pueblos indígenas y la conservación del medio ambiente. Asimismo su obra fílmica forma parte de los libros «La Luz y la guerra, el cine de la Revolución mexicana», de Fernando Fabio Sánchez y Gerardo García Muñoz, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Filmoteca de UNAM, 50 años» de Rafael Aviña.

Los Últimos Zapatistas, la película más joven entre los clásicos del cine de la Revolución Mexicana

Presencia de México en el XII Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia, que se llevó acabo en esa histórica ciudad de Colombia del 7 al 11 de diciembre. En esta edición el festival estuvo dedicado al Cine de la Revolución Mexicana.

“Fue un gran homenaje el que recibimos al ser invitados a este festival pues se exhibieron obras maestras de la historia del cine mexicano, desde Salvador Toscano, Fernando de Fuentes, Miguel Zacarías, Emilio “Indio” Fernández y Mario Hernández hasta nuestras películas. De todos esos grandes directores yo era el más joven.”

“Las exhibiciones tienen lugar en las calles del pueblo durante cinco noches tropicales de cielos estrellados y luna llena. Los colombianos pudieron disfrutar de filmes clásicos como Enamorada protagonizada por María Félix y Pedro Armendariz, Flor Silvestre con Dolores del Río, La Escondida de Roberto Gavaldón, la trilogía de Fernando de Fuentes Vámonos con Pancho Villa, El Compadre Mendoza y El Prisionero 13, obras más recientes como La Muerte de Pancho Villa y Emiliano Zapata estelarizadas por Tony Aguilar y dirigidas por Mario Hernández, películas más difíciles de conseguir como Longuitud de Guerra y El Principio de Gonzalo Martínez Ortega y nuestro documental Los Últimos Zapatistas.”

El Festival lo organiza Victor Gaviria, laureado cineasta colombiano autor de Rodrigo D, La Vendedora de rosas y Sumas y restas. También estuvo como invitado el cineasta argentino Juan José Campanela, ganador del Oscar a la mejor película extranjera por El Secreto de tus ojos.

“Compartir con dos grandes de nuestra cinematografía continental como Víctor Gaviria y Juan José Campanela fue una experiencia de gran aprendizaje para mí. Campanela dio un taller de escritura de guión y con Víctor y el equipo que organiza el festival tuvimos una sesión muy amistosa viendo nuestro largometraje Tin Tan.”

“Además de la exhibición de Los Últimos Zapatistas también di una conferencia sobre el Cine documental de la Revolución Mexicana y escribí un artículo para el catálogo del festival sobre el mismo tema.”

El Cine Documental en la interminable Revolución Mexicana, artículo de Francesco Taboada para el catálogo del XII Festival de Cine de Antioquia: http://festicineantioquia.com/12revolucionmexicana/articulos/cine_documental.html

Foto superior: Francesco Taboada, Víctor Gaviria y el periodista colombiano Henry Posada.
Foto inferior: Francesco con Juan José Campanela, ganador del Oscar a la mejor película extranjera por El Secreto de tus ojos.